LAS CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO MERCANTIL DEL CARÁCTER UNIPERSONAL DE LA SOCIEDAD

 

Desde la derogada Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada de 1995 es posible la existencia de sociedades unipersonales. Se  resuelve  de esta forma la polémica doctrinal de si era posible la existencia de una sociedad con un único socio,  pues por muchos estudiosos se consideraba que era contrario a la propia esencia de una sociedad que ésta no tuviese al menos dos socios.

Dicho  reconocimiento legal es, en palabras de la  Exposición de Motivos de dicha Ley , uno de los aspectos más delicados de los que abordaba dicha norma que reconoce la posibilidad de que una sociedad cuente con un único socio si bien lo hace de forma extraña y como excusando dicho cambio legislativo.

Con todo lo anterior no es de extrañar que desde entonces se adopten por el legislador determinadas cautelas por la confusión que  supone que una persona física o jurídica desarrolle su actividad a través de una sociedad “interpuesta” en vez de forma directa. De entre estas medidas de protección en favor de terceros que se imponen a las sociedades que cuenten con un único socio, la principal es la inscripción de su carácter unipersonal en el Registro Mercantil.

Dicha unipersonalidad puede ser:

  • Originaria (resulta de la propia escritura de constitución de la sociedad) y la inscripción de la existencia de un único socio será simultánea a la propia inscripción de la escritura de constitución de la sociedad en el Registro Mercantil.
  • Sobrevenida (la existencia de un socio único resulta de su previa adquisición de todas las acciones o participaciones sociales en que se divida el capital social).

En el supuesto de que la unipersonalidad sea sobrevenida el Registro Mercantil no tendrá conocimiento de dicha circunstancia sino se le informa por la sociedad, bien mediante una escritura específica o bien, y con el fin de ahorrar costes notariales, haciendo la oportuna declaración al final de la escritura de adquisición de acciones o participaciones de la que resulte un socio con la titularidad de todo el capital social.

Obviamente dicha declaración notarial de unipersonalidad  tiene que ser complementada con la presentación en el Registro Mercantil de dicho título inscribible. Si en el plazo de 6 meses desde que la sociedad adquiera el carácter de unipersonal no se ha inscrito en el Registro Mercantil con la identidad del socio único, éste será responsable personal, solidaria e ilimitada de las deudas de la sociedad.

Dicha responsabilidad por la falta de inscripción del carácter unipersonal de la sociedad es directa para el socio único. No tiene el acreedor que alegar ni demostrar que exista un perjuicio por la falta de inscripción registral ni siquiera que la sociedad no podrá pagar la deuda que se exige al socio único. Es decir, la simple falta de inscripción en el Registro Mercantil  es suficiente para que los acreedores le exijan directamente al socio único que pague las deudas de la sociedad con la que, en su caso, actúa precisamente para salvaguardar su patrimonio personal.

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