LA FACTURA ELECTRÓNICA

Desde el 15 de enero de 2015, es obligatorio el uso de la factura electrónica por los proveedores de la administración pública (estatal, autonómica, universidades, entidades de derecho público…), los cuales deben tramitar y gestionarlas de manera electrónica. Además, cada vez son más las empresas que utilizan la factura electrónica con sus clientes –otras empresas o consumidores-; siempre que hayan dado su consentimiento.

El uso de la factura electrónica tiene una serie de ventajas de tipo organizativo, tales como:

– Eliminar costes de impresión y envío postal, pues las facturas se envían por medios electrónicos o telemáticos.
– Reducir los ciclos de tramitación, incluido el cobro de las mismas.
– Reducir errores humanos.
– Ahorrar espacio de almacenamiento.

Actualmente una factura electrónica tiene la misma validez legal a efectos tributarios que una factura en formato papel: ser legible, garantizar la identidad del proveedor y del emisor de la factura, y la integridad de la misma.

Dependiendo de quién sea el destinatario, tienen una serie de características:

– A las Administraciones Públicas: 1. Han de estar escritas en el formato de factura denominado Facturae 3.2 o 3.2.1. (Se descarga de manera gratuita en la página web del Ministerio de Industria, Energía y Turismo) 2. Estar firmadas electrónicamente. 3. Indicar el destinatario de la factura. 4. Se enviarán a través del portal web del punto general de entrada de las facturas electrónicas del Estado, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales, o mediante la conexión automática entre el programa informático utilizado.
– A otra empresa: es necesario el consentimiento de los destinatarios, expreso o implícito.
– A consumidores y usuarios: es necesario el consentimiento expreso. Sin embargo, este consentimiento se puede revocar en cualquier momento, y el consumidor volverá a recibir la factura en papel.

Las facturas pueden expedirse mediante un programa informático (como, por ejemplo, Facturae), mediante la intermediación de un prestador de servicios de facturación electrónica (expedición por un tercero), o bien siendo creadas por el propio destinatario de la factura electrónica (autofacturación).

Por último, les indicamos que:

– Para obtener el consentimiento del destinatario puede incluirse en las condiciones  generales de prestación de la empresa la recepción de facturas electrónicas.
– El empresario puede seguir usando el formato de factura en papel simultáneamente.
– No es necesario implantar el formato de factura electrónica en todos los clientes, si no que puede hacerse únicamente para una parte de ellos.
– La administración pública receptora de la factura puede autorizar –específicamente-  la factura en papel en facturas de menos de 5.000 €.

En esta página web se ofrece una visión orientativa de los asuntos que se tratan, que no constituye una opinión profesional ni asesoramiento jurídico, por lo que declinamos cualquier responsabilidad sobre decisiones que puedan adoptarse basadas exclusivamente en su contenido. Si desea recibir más información, póngase en contacto con nosotros en la dirección de correo info@picossi.com, para realizar un análisis especifico de la situación, que tenga en cuenta todas las circunstancias.

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