Empresas y Cláusulas Suelo

Muchos ciudadanos ya están empezando a recuperar el dinero pagado de más por las CLÁUSULAS SUELO consideradas nulas, a través de los mecanismos regulados en el Real Decreto  1/2017 de 20 de enero, aprobado por el Gobierno para dar cumplimiento a lo dispuesto por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en su Sentencia de 21 de diciembre de 2016, pero… ¿qué pasa con los empresarios hipotecados que firmaron también estas cláusulas?

En principio, las cláusulas suelo firmadas por los empresarios adolecen, normalmente, de los mismos defectos que las firmadas por los consumidores; sin embargo, la normativa relativa a la protección de consumidores no es aplicable a los empresarios y PYMES por las operaciones realizadas en el ejercicio de su actividad.

Actualmente, no hay una doctrina jurisprudencial clara al respecto, mientras que el Tribunal Supremo, (Sentencia de 3 de junio de 2016), declara válida la cláusula suelo suscrita por una farmacéutica para adquirir un local para su farmacia por no ser consumidora y por tanto, no se le aplica el control de transparencia, hay jurisprudencia menor que sí las ha declarado nulas, por lo que hay que estar a cada caso en concreto.

En concreto, esta sentencia del TS argumenta que esta cláusula no era nula porque quedó probado (y no se discutió) que había habido negociación previa y la empresaria conocía el funcionamiento de la misma. No obstante, dicha sentencia cuenta con un voto particular, en pro de que las clausulas suelo de las hipotecas suscritas por empresarios también deben ser controladas, pero su control no es el doble control de transparencia aplicado a los consumidores, sino que se le aplica el CONTROL DE INCORPORACIÓN, es decir, que la cláusula esté dentro los límites de la BUENA FE y el JUSTO EQUILIBRIO (arts. 1258 del Código Civil y 57 del Código de Comercio), aplicando la regulación de las condiciones generales de la contratación (Ley 7/1998).  La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Jaén, de 4 de noviembre de 2016 (posterior a la del TS), declara nula la cláusula suelo en un préstamo hipotecario suscrito por un empresario por no pasar el control de incorporación:

– Rigen los principios de buena fe y equilibrio contractual entre las partes, y la entidad no prueba que la cláusula fue negociada individualmente con el hipotecado, por lo que es una condición general de contratación impuesta.
– No supera el control de inclusión de las condiciones generales de la contratación pues es contraria a la buena fe, al afectar al objeto principal del contrato y frustrar la legítima expectativa que el adherente podía tener al firmarlo convencido de que se trataba de un préstamo a interés variable-
– Origina un desequilibrio de derechos y obligaciones entre las partes del contrato de préstamo al establecer un tipo suelo y techo tan distinto.

Según la doctrina, la superación del CONTROL DE INCORPORACIÓN exige que:

– El consumidor haya tenido oportunidad real de conocer las condiciones generales al tiempo de la celebración del contrato (art. 5 LCGC).
– Las condiciones generales sean comprensibles y su redacción se ajuste a los criterios de transparencia, claridad, concreción y sencillez.

Este control de incorporación puede superarse en virtud de la Orden Ministerial de 5 mayo 1994 sobre transparencia de las condiciones financieras de los préstamos hipotecarios, con:

– La entrega al prestatario de una oferta vinculante, por escrito, y donde se especifiquen  las condiciones financieras del préstamo hipotecario (entre ellas el tipo de interés variable y, en su caso, las limitaciones del tipo de interés).
– El  derecho a examinar el proyecto de documento contractual en el despacho del notario autorizante.
– El cumplimiento de la obligación del notario de informar y advertir sobre las circunstancias del interés variable.

Por lo que parece que el quid de la cuestión recae en la existencia o no de negociación individual y explicativa del funcionamiento de la cláusula suelo.

En definitiva, el panorama que se presenta no es del todo claro sobre las posibilidades de éxito de las reclamaciones de la cláusula suelo suscrita por empresarios, porque no se puede alegar la nulidad de la cláusula al amparo de no superar el doble control de transparencia, que han confirmado tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (que ni siquiera se ha pronunciado sobre los no consumidores), y por tanto, tampoco pueden valerse del procedimiento establecido por el Gobierno en el reciente Real Decreto-ley 1/2017, publicado para agilizar los trámites de devolución sin necesidad de acudir a la vía judicial, y que solo se aplica a los consumidores (art. 2).

En este blog se ofrece una visión orientativa de los asuntos que se tratan, que no constituye una opinión profesional ni asesoramiento jurídico, por lo que declinamos cualquier responsabilidad sobre decisiones que puedan adoptarse basadas exclusivamente en su contenido. Si desea recibir más información, póngase en contacto con nosotros en la dirección de correo info@picossi.com, para realizar un análisis especifico de la situación, que tenga en cuenta todas las circunstancias.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies