¿CÓMO RESOLVER LOS CONFLICTOS DE LA SOCIEDAD SIN NECESIDAD DE ACUDIR AL JUZGADO?

Cada vez es más frecuente que las sociedades (sobre todo aquellas con un corte personal más acentuado) regulen en sus estatutos la posibilidad de someter a ARBITRAJE los conflictos que en ellas se planteen.

¿Qué es el arbitraje? Es un sistema de justicia alternativo al procedimiento judicial para resolver de una manera pacífica los conflictos que tengan lugar en la vida societaria –en este caso-, mediante la intervención de un tercero neutral denominado árbitro que resuelve la controversia a través de un laudo –que será vinculante y equivalente a una sentencia del juez- sin necesidad de acudir a los tribunales de justicia.

¿Qué puede someterse a arbitraje?
Toda cuestión que surja o tenga consecuencia de la vida societaria, y que no esté atribuida a los Juzgados, así:

– las impugnaciones de los acuerdos sociales (tanto de la Junta como del órgano de administración) por socios o por administradores;
– separación y exclusión de socios;
– el ejercicio de la acción social de responsabilidad por la sociedad o por los socios contra los administradores o liquidadores (o contra quienes hubieran ostentado cualquiera de estas condiciones );
– la disolución o liquidación;
– cualesquiera otros conflictos de naturaleza societaria.

¿Qué sociedades pueden incluir esta cláusula? Las sociedades de capital (S.A., S.L., Sociedad Comanditaria por acciones), personalistas y civiles.

¿Cómo se articula? Si la cláusula no está recogida en el momento fundacional de la sociedad, puede insertarse mediante  una modificación de Estatutos, que requerirá voto favorable de:

– Al menos, dos tercios de los votos correspondientes a las acciones o a las participaciones en que se divida el capital social –sociedades de capital-.
– Todos los socios –sociedades personalistas-.

¿Quiénes están obligados? A diferencia de los pactos extra estatutarios, la cláusula arbitral está prevista en los estatutos e inscrita en el Registro Mercantil, por lo que es de obligado cumplimiento a todos los socios actuales –inclusive los ausentes y los que votaron en contra en la Junta en que se aprobó-, o los que más tarden adquieren acciones o participaciones. Cuando se inserte con posterioridad a la escritura fundacional, puede regularse asimismo un derecho de separación del socio que vote en contra de su inclusión.

¿Qué ocurre una vez se dicta el laudo?
El laudo, al igual que una sentencia, tiene efecto de cosa juzgada, por lo que su cumplimiento es obligatorio, si bien su ejecución es vía judicial. En cuanto a  su forma, puede ser tanto en documento público como privado, siendo inscribible en todo caso en el Registro Mercantil.

Ventajas
: resulta aconsejable introducir esta cláusula en los estatutos, por lo que conlleva de rapidez (6 meses desde que se contesta la demanda) en comparación con la vía judicial; no es apelable (por la elección de normativa y procedimiento); la especialidad de los árbitros (al ser personas expertas en materias de la vida empresarial y societarias); la confidencialidad del procedimiento, etc.

En este blog se ofrece una visión orientativa de los asuntos que se tratan, que no constituye una opinión profesional ni asesoramiento jurídico, por lo que declinamos cualquier responsabilidad sobre decisiones que puedan adoptarse basadas exclusivamente en su contenido. Si desea recibir más información, póngase en contacto con nosotros en la dirección de correo info@picossi.com , para realizar un análisis especifico de la situación, que tenga en cuenta todas las circunstancias.

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